Cuando hablamos de café de la región de Oromia, no estamos hablando de la clásica bebida oscura y amarga. Estamos ante un fenómeno sensorial. Si el café comercial es un color sólido, Oromia es un prisma que descompone la luz en un arcoíris de sabores.
Pero, ¿qué hay detrás de esa taza que nos vuela la cabeza? Para entender el sabor, primero debemos entender la tierra.
Oromia es la región cafetalera más importante de Etiopía, no solo por volumen, sino por la genética de sus plantas. Aquí, el café no es solo un cultivo, es un patrimonio vivo.
A diferencia de otros países, en Etiopía encontramos miles de variedades silvestres (Heirloom). Sin embargo, gran parte de la excelencia de Oromia hoy se debe al trabajo del JARC (Jimma Agricultural Research Center).
Las variedades JARC son selecciones de cafetos silvestres que han sido identificados por su resistencia y, sobre todo, por su perfil de taza superior. Al comprar un café de Oromia que incluye variedades JARC (como la 74110 o la 74112), estás adquiriendo un grano que ha sido seleccionado específicamente por su capacidad de producir esas notas florales y cítricas tan intensas que buscamos en la especialidad. Estas variedades han permitido que los pequeños productores de Oromia estandaricen una calidad excepcional año tras año.
¿Qué es lo que realmente vas a experimentar al probar este origen? Vamos a desglosarlo desde la nariz hasta el paladar.
Al moler los granos, lo primero que golpea el olfato es una fragancia marcadamente floral. Es común sentir ese perfume delicado que recuerda al jazmín o la flor de azahar. En muchos lotes, el aroma es tan limpio que podrías llegar a confundirlo con un té Earl Grey de alta gama.
Olvida el amargor punzante. Aquí encontramos una acidez brillante y jugosa, similar a la de una manzana verde o una bergamota. Es una acidez que limpia el paladar y lo deja fresco, dándole una vitalidad única a la taza.
Dependiendo del proceso (lavado o natural), la dulzura de Oromia suele viajar por dos caminos:
Aquí es donde Oromia sorprende: su cuerpo es ligero y sedoso, muy parecido a la textura del té. Esta ligereza es la que permite que los sabores no se "atropellen" entre sí, logrando una claridad que te permite distinguir cada nota individualmente.
Importar este grano desde el Cuerno de África hasta Chile es una responsabilidad. El café de Oromia es delicado; si nos pasamos un par de grados en la tostadora, quemamos las notas florales y convertimos esa acidez brillante en algo plano.
En nuestra tienda, aplicamos un perfil de tueste medio-claro. Nuestro objetivo es el "punto dulce": caramelizar los azúcares naturales del grano sin opacar su esencia frutal. Al ser tostado localmente, aseguramos que cuando la bolsa llegue a tu casa, esos aceites esenciales y aromas volátiles estén en su punto máximo de frescura.
¿Estás listo para redefinir tu concepto de café? Descubre nuestra última selección de Etiopía Oromia, tostada con precisión en Chile.
1.Introducción: ¿Alguna vez te has pr...